Proyecto documental - Motivaciones de la directora

Motivaciones de la directora.

Pensar en un lugar viejo me remite inevitablemente a la nostalgia. Soy víctima y padezco todos los clichés melosos que añoran el pasado ausente.
Trato de encontrar la razón por la cual me gusta amar un pasado con el que ni siquiera conviví. Busco en mi historia las razones. Posibles anécdotas mil veces contadas por mis padres y abuelos: todas llevan siempre la idea de compartir un recuerdo.
Una vez un profesor de historia del arte nos dijo en el colegio que "la historia es presente", cada vez que contamos algo que pasó, lo traemos por un rato a nuestro tiempo. Son nuestros mitos.
El mito puede llegar a recorrernos las entrañas si en lugar de una historia que se advierte en calidad de recuerdo, nos topamos por la calle con un lugar antiguo. Creo que en ese momento, si ponemos voluntad y nos esforzamos, podemos hacer que ese lugar abandonado nos cuente algo; y entonces sin pedir permiso viene por un instante a ocupar lugar en el presente. Soy fanática y fiel defensora del concepto trillado de que "somos una consecuencia de lo que nos pasó" , y quizás sea por eso que me gusta conservar espacios.
¿Dónde podemos encontrar pistas? Busco en este trabajo representar a una Buenos Aires a través de sus leyendas urbanas y de sus ficciones.
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Creo en esta búsqueda porque las ficciones tienen mucho para decir, y si recurro a ellas para conocer más a mi ciudad es porque entiendo que parte de lo que se pierde con el tiempo queda fijado en la memoria de las artes que se ocuparon de representarla.
Encuentro en un libro que todavía leo, comprado en una librería de usados en Corrientes y Suipacha, a la voz física, onírica, que es mi mentora en estas cosas. En ella, La Casa, de Mujica Láinez, nos habla literalmente. Aprovecha la maravilla que los recursos de la ficción literaria ofrecen para que una casa pueda pasar a las palabras de la primera persona lo que realmente nos dicen las fachadas que hemos visto y que también nos hablan:
"Soy vieja, revieja. Tengo sesenta y ocho años. Pronto voy a morir. Me estoy muriendo ya, me están matando día a día. Me arrancan la gloria de mármol.(...)
Llueve... llueve... Estoy calada hasta los huesos, hasta mis pobres huesos de hierro y de ladrillo. El agua se precipita por la escalera como un torrente y salta sobre el armazón que antes cubrían los tramos de mármol."
Mi objetivo es que esas ficciones nos enseñen lo que no se ve en la calle, lo que los edificios conservan pero esconden. Como una ciudad que se construye en capas, pisándose a sí misma a cada nuevo paso, buscaré escarbar en el pasado, en los relatos de los vecinos, para descubrir esa Buenos Aires subterránea.

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